Año nuevo andino en medio del Coronavirus (Nota de opinión)

Año Nuevo Andino Amazonico 2018 / Imagen de archivo Kollasuyo Digital

Por: Waldo Vargas Reyes

Con barbijos, banderas, fogatas, música autóctona y cumpliendo el distanciamiento sanitario, los pueblos originarios de Bolivia, Chile, Argentina y Perú celebraron con los primeros rayos del sol éste lunes 21 de junio el Año Nuevo 5529, en coincidencia con el solsticio de invierno. Pidieron salud para sus pueblos y que se pueda detener la pandemia de la tercera ola del coronavirus que golpea con fuerza la nación andina.

En Bolivia, celebran el «Willkakuti» también conocido como «retorno del Sol» o «Año Nuevo Andino», la celebración se caracteriza por los rituales ancestrales que realizan los sacerdotes indígenas en la madrugada del 21. Es así que, el presidente del Estado Plurinacional, Luis Arce, junto al vicepresidente, David Choquehuanca, recibieron el Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco en la ciudad arqueológica de Tiwanaku, ubicada al sureste del lago Titicaca, del departamento de La Paz. Asimismo, cumpliendo el comunicado del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), esta actividad se realizó con un mínimo de personas en los lugares sagrados (wacas) debido a la pandemia del Coronavirus y la mayoría recibió los primeros rayos del sol desde sus domicilios particulares.

Los pueblos originarios de Chile y Argentina celebran el We Tripantu o Nquillatún, término mapuche que significa «salida del nuevo Sol». como fuente de renovación y sabiduría. Durante la ceremonia se le agradece y se elevan ruegos al igual que en Bolivia y Perú. Para los pueblos originarios, este fenómeno es considerado como un renacer porque la época de cosecha culmina y la tierra se prepara para su nuevo tiempo de fertilidad.

La celebración del Año Nuevo Andino llamada también Inti Raymi, fue reconocida por las Naciones Unidas mediante Resolución de 2019 que declaró al 21 de junio como “Día Internacional de Celebración del Solsticio”. De ahí que los pueblos reciben las energías positivas, para pedir que “todo lo malo se vaya”. De la misma forma, con la responsabilidad individual y colectiva, con la fe que poseemos existe la esperanza que podremos vencer al coronavirus: y, en armonía con la naturaleza volverá a reinar la salud y el bienestar para todos.

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